México registra una tasa de desocupación de apenas 2.7%, una de las más bajas del mundo. Argentina reporta 6.6% según el INDEC. Ambas cifras...
México registra una tasa de desocupación de apenas 2.7%, una de las más bajas del mundo. Argentina reporta 6.6% según el INDEC. Ambas cifras, tomadas de forma aislada, sugieren mercados laborales prácticamente saludables. Y sin embargo, especialistas en ambos países coinciden en un mismo diagnóstico: esas tasas "subregistran" lo que realmente significa estar sin trabajo, porque la metodología detrás de cada número es mucho más restrictiva de lo que sugiere el titular.
El mecanismo es casi idéntico en cualquier país que sigue los estándares internacionales de medición: una persona se considera "ocupada" con solo haber trabajado una hora durante la semana de referencia de la encuesta, sin importar cuántas horas quisiera trabajar en realidad ni la calidad de ese empleo. Y una persona que dejó de buscar activamente trabajo —por desanimo, no por falta de necesidad— sale directamente de la categoría de "desempleado" para convertirse en "inactivo", desapareciendo así de la estadística oficial sin haber conseguido empleo alguno. El economista mexicano Luis Miguel González lo resume sin rodeos: la tasa de desocupación mexicana "mide o subregistra lo que significa estar desocupado", precisamente porque el país combina una tasa de desempleo aparentemente bajísima con niveles de informalidad laboral que superan la mitad de la población ocupada.
Estados Unidos ofrece el ejemplo metodológico más transparente de esta brecha, porque su propia Oficina de Estadísticas Laborales publica seis categorías distintas de desempleo, de U-1 a U-6, pero solo usa la más restrictiva —U-3— para el titular que domina las noticias. La diferencia entre ambas mediciones puede ser enorme: durante la crisis de 2010, mientras la tasa oficial U-3 marcaba 9.7%, la medición ampliada U-6 —que incluye a trabajadores desalentados y a quienes trabajan medio tiempo mientras buscan empleo de tiempo completo— llegaba a 16.8%, casi el doble. Argentina desarrolla una discusión metodológica paralela con el llamado "desempleo blue" o ampliado: mientras el INDEC reporta 6.6% de desocupación, un análisis del Instituto Argentina Grande estima una cifra ampliada de 7.2% al incorporar categorías de subempleo demandante que la tasa oficial no contabiliza como desempleo pleno.
Ningún especialista serio acusa a estos organismos estadísticos de manipular deliberadamente los datos: la metodología estándar internacional, definida por la Organización Internacional del Trabajo, existe precisamente para permitir comparaciones entre países, y cambiar sus criterios de forma unilateral generaría el problema inverso de series históricas no comparables. El punto de fondo, coinciden los economistas consultados en distintos países, es otro: la tasa de desempleo oficial es útil como indicador de tendencia a lo largo del tiempo, pero insuficiente como fotografía completa del bienestar laboral de una población, especialmente en economías con alta informalidad, donde un país puede exhibir simultáneamente una tasa de desocupación envidiable y millones de trabajadores sin seguridad social, prestaciones ni ingresos estables — dos realidades que, en las estadísticas de titular, terminan pareciendo contradictorias, aunque en realidad conviven todos los días.
Fuentes: MVS Noticias, Infobae (Desempleo blue), ALAI, StudySmarter, Economipedia.

COMENTARIOS