Si usted tiene un fondo de pensiones o un fondo indexado, probablemente es dueño, sin saberlo, de una parte minúscula de casi todas las gran...
Si usted tiene un fondo de pensiones o un fondo indexado, probablemente es dueño, sin saberlo, de una parte minúscula de casi todas las grandes empresas. Y probablemente ese fondo lo administra uno de tres gestores: BlackRock, Vanguard o State Street. Los investigadores Lucian Bebchuk, de la Facultad de Derecho de Harvard, y Scott Hirst, de la Universidad de Boston, han argumentado que estos "Tres Grandes" concentran un poder de voto sin precedente. Según su análisis, a finales de 2021 tenían en promedio una participación mediana de 21,9 % en las empresas del S&P 500, equivalente a 24,9 % de los votos emitidos en las juntas anuales.
Un artículo anterior de Wealth Professional, de 2019, resumía una versión previa de su trabajo: los Tres Grandes controlaban alrededor de una de cada cinco acciones del S&P 500 y emitían cerca de 25 % de los votos en esas empresas y 22 % en las del Russell 3000. Los autores proyectaban que, si sus tenencias crecían al ritmo previsto, podrían superar 33 % de las acciones del S&P 500 en dos décadas y representar más de 40 % de los votos en resoluciones de accionistas. Son proyecciones de hace varios años y suponen que el crecimiento continúa.
Lo interesante es que la crítica de fondo no es que manden demasiado, sino que vigilen poco. Los autores sostienen que, como los gestores de fondos indexados cobran comisiones muy bajas, asumen los costos de supervisar a las empresas pero solo capturan una fracción de los beneficios. Según el artículo de 2019, destinan una parte "económicamente despreciable" de sus ingresos por comisiones a la supervisión, reportadamente menos de 0,2 %. Añaden que tienden a ser "excesivamente deferentes" con los administradores de las empresas, para proteger relaciones comerciales y evitar conflictos. Entre los datos citados: casi nunca votan en contra de la gerencia en las votaciones sobre remuneración de ejecutivos, y es menos probable que se opongan a la gerencia frente a los accionistas activistas.
Su influencia, señalan, va más allá del voto. Los asesores de gerencia ven a los Tres Grandes como muy importantes, lo que a juicio de los autores les da influencia con independencia de los resultados. Sus votos están correlacionados, aunque a veces difieren, y la empresa de asesoría de voto ISS influye en una parte menor de los votos que la que representan sus tenencias.
Hay una defensa. En el artículo de Wealth Professional, State Street dijo haber votado en contra de directivas de empresas en 266 casos, Vanguard afirmó que combina el voto con el diálogo con las empresas para impulsar cambios, y BlackRock se refirió a sus compromisos y a inversiones en personal, sin ofrecer cifras. Además, académicos como Kahan y Rock, Fisch, Hamdani y Davidoff Solomon, y Gordon han criticado las tesis de Bebchuk y Hirst, aunque el texto de los autores resume esas posturas brevemente. Que los críticos no hayan respondido a sus argumentos de incentivos es la evaluación de los propios autores.
Hay que leer todo esto con límites. Las cifras de voto cubren solo las empresas del S&P 500 a finales de 2021, el análisis no cuantifica el gasto en supervisión ni el personal, y los autores defienden la teoría de los costos de agencia, de modo que el marco favorece su posición. Lo que queda es un debate con dos preguntas distintas: si es sano que tres gestores concentren tanto voto, y si, siendo tan grandes, vigilan lo suficiente a las empresas que poseen en nombre de millones de ahorradores. Una respuesta no resuelve la otra.
**Fuentes:** Harvard Law School Forum on Corporate Governance (Big Three Power, and Why it Matters, Bebchuk y Hirst); Wealth Professional (Indexing giants may be falling short on governance, 2019).
.jpeg)
COMENTARIOS