Cada año, Transparencia Internacional publica el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), probablemente la cifra más citada sobre corrup...
Cada año, Transparencia Internacional publica el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), probablemente la cifra más citada sobre corrupción. La edición 2025, publicada en 2026 y que evalúa a 182 países, trae un dato llamativo: el promedio global cayó a 42 puntos sobre 100, la primera caída en más de una década, según una nota de El Nuevo Diario. De los países evaluados, 122 quedaron por debajo de 50, el umbral que la metodología asocia con serias debilidades de integridad y capacidad institucional.
El extremo alto lo ocupa Dinamarca, con 89 puntos por octavo año consecutivo, seguida de Finlandia (88) y Singapur (84). En el extremo bajo están Sudán del Sur y Somalia, con 9 puntos cada uno, y Venezuela con 10. Un indicio de la erosión es que los países con más de 80 puntos bajaron de 12 hace una década a cinco este año.
El informe presta atención a las democracias. Estados Unidos registra su puntuación más baja hasta la fecha, 64, y también retroceden Canadá (75), Nueva Zelanda (81), el Reino Unido (70), Francia (66) y Suecia (80). España pasó de 56 a 55. Desde 2012, 31 países mejoraron de forma significativa, entre ellos Estonia (76), Corea del Sur (63) y Seychelles (68), y 50 empeoraron, con caídas pronunciadas en Turquía (31), Hungría (40) y Nicaragua (14). En Europa occidental y la UE, 13 países empeoraron y solo siete mejoraron de forma significativa.
Para interpretar bien esos números hay que saber qué miden. Según la metodología del IPC 2025, que Transparencia Colombia publicó, el índice mide la percepción de corrupción en el sector público, a partir de opiniones de expertos y actores económicos sobre soborno, uso del cargo para beneficio privado, nepotismo, independencia judicial, conflictos de interés y acceso a la información pública. Se elabora con 13 fuentes de 12 instituciones independientes, y cada país necesita al menos tres fuentes válidas para entrar. La puntuación es el indicador principal; el ranking es complementario.
Y hay cosas que no mide. El documento aclara que no cubre las experiencias directas de la ciudadanía, la corrupción en el sector privado, el fraude fiscal, las economías ilegales o informales, los flujos financieros ilícitos ni el soborno transnacional, y tampoco mide casos judiciales. Además, los datos de cada edición corresponden al año anterior: el IPC 2025 usa información de 2024. La posición en el ranking puede cambiar por el desempeño de otros países o por variaciones en el número de países evaluados, así que subir o bajar lugares no siempre refleja un cambio propio.
La lectura prudente sale de ahí. Al basarse en percepciones, el índice no mide la corrupción de forma directa ni exhaustiva, porque no existe un indicador único para ello, aunque suele coincidir con indicadores objetivos de gobernanza y Estado de derecho. Una puntuación alta no significa ausencia de corrupción; y, como el índice excluye flujos ilícitos y soborno transnacional, no refleja el papel de los países ricos en esos fenómenos. Para el lector, conviene mirar la puntuación y su tendencia en varios años antes que el puesto, y recordar que es una señal sobre cómo perciben el problema quienes lo conocen, no un conteo de actos corruptos.
**Fuentes:** El Nuevo Diario, República Dominicana (La corrupción empeora en el mundo ante debilitamiento de liderazgo, incluso en democracias); Transparencia por Colombia (Metodología del IPC 2025).
.jpeg)
COMENTARIOS