Detrás de cada titular que anuncia cuántas personas viven en "pobreza extrema" en el mundo hay una decisión metodológica que rara ...
Detrás de cada titular que anuncia cuántas personas viven en "pobreza extrema" en el mundo hay una decisión metodológica que rara vez se discute públicamente: dónde trazar exactamente la línea que separa la pobreza de la subsistencia digna. Esa línea, fijada por el Banco Mundial en 2,15 dólares diarios de gasto por persona, es uno de los números más citados —y más cuestionados— de la estadística económica global.
El origen de esa cifra es, en sí mismo, revelador de sus limitaciones: en 1990, investigadores del Banco Mundial examinaron las líneas de pobreza nacionales de apenas 15 de los países más pobres del planeta y promediaron esos umbrales para construir un estándar internacional, que originalmente se fijó en 1.90 dólares al día. La selección de esos 15 países se basó en los datos disponibles en ese momento —limitados por definición—, y en 2022 la muestra de referencia se amplió a 28 países, actualizando la línea a los actuales 2.15 dólares, ajustados por paridad de poder adquisitivo de 2017. Bajo ese umbral, cerca de 700 millones de personas “8.5% de la población mundial— viven en pobreza extrema, según las estimaciones más recientes del organismo.
Las críticas metodológicas provienen de ángulos muy distintos. Por un lado, especialistas en desarrollo argumentan que la cifra es demasiado baja para representar una vida verdaderamente digna: el propio Departamento de Agricultura de Estados Unidos calcula que se necesitan al menos 5 dólares diarios solo para cubrir una alimentación adecuada, más del doble del umbral oficial de pobreza extrema. El economista Michael Roberts calificó directamente la línea de 2.15 dólares como "ridiculamente baja", mientras que el relator especial de la ONU sobre pobreza extrema, Philip Alston, advirtió en un informe que, usando tasas de crecimiento históricas, erradicar la pobreza según la línea del Banco Mundial tomaría 100 años, y 200 años si se usara un umbral más realista de 5 dólares diarios.
Por otro lado, organismos como la Unión Europea directamente rechazan el enfoque puramente monetario: su indicador AROPE combina el riesgo de pobreza por ingresos con la privación material severa —no poder afrontar gastos imprevistos, no poder mantener la vivienda con temperatura adecuada— y la baja intensidad de empleo en el hogar, reconociendo que la pobreza es multidimensional y no se reduce a un umbral de ingreso diario. El propio Banco Mundial reconoce esta limitación al mantener, además de la línea de pobreza extrema, dos líneas adicionales de 3.65 y 6.85 dólares diarios para reflejar realidades económicas distintas: bajo ese último umbral, más alto, 45.9% de la población mundial —3,683 millones de personas— vive en situación de pobreza, una cifra radicalmente distinta a la que domina los titulares internacionales. La disputa, en el fondo, no es solo técnica: cada decisión sobre dónde trazar la línea determina qué políticas públicas se consideran urgentes y cuáles pueden esperar.
Fuentes: Banco Mundial, CADTM, Sin Permiso (Michael Roberts), Diario Responsable, Revista El Parteaguas, Naciones Unidas (ODS).

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