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Para 2026, la economía global se encamina hacia un crecimiento de apenas 2.7%, muy por debajo del promedio histórico previo a la pandemia de 3.2%, según el informe Situación y Perspectivas de la Economía Mundial (WESP) publicado por Naciones Unidas. La cifra no describe una crisis abierta, sino algo más difícil de narrar: una expansión desigual, lenta y cada vez más fragmentada entre bloques geopolíticos que compiten por cadenas de suministro, tecnología e inversión.
En medio de ese panorama moderado, India se consolida como la economía grande de mayor crecimiento del planeta, con una expansión proyectada del 6.7% impulsada por exportaciones de alta tecnología, aumento de los salarios reales y una demanda interna robusta. El contraste con las economías avanzadas, donde el crecimiento apenas roza el 1.5% en promedio, ilustra un reacomodo del centro de gravedad económico mundial que ya no se limita a China como único contrapeso de Estados Unidos.
El informe de la ONU también identifica una oportunidad concreta para los países en desarrollo: la expansión de redes comerciales regionales y digitales que permiten sortear parcialmente las tensiones entre las grandes potencias. Acuerdos de comercio Sur-Sur, plataformas de pago digital transfronterizas y corredores logísticos alternativos están ganando terreno como amortiguadores frente a la incertidumbre arancelaria y la reconfiguración de las cadenas globales de valor.
No todo es alentador. El Foro Económico Mundial, en su informe de Riesgos Globales 2026, coloca a la confrontación geoeconómica como el principal riesgo de corto plazo, desplazando por primera vez en años al conflicto armado entre estados. Esa confrontación se traduce en controles a la exportación de tecnología crítica, aranceles selectivos y una carrera por asegurar minerales estratégicos, factores que empujan a las empresas a duplicar cadenas de suministro en lugar de optimizarlas, con el consiguiente costo en eficiencia.
Analistas consultados por medios económicos coinciden en que 2026 marca un punto de inflexión: el crecimiento ya no se mide solo en porcentajes, sino en la capacidad de cada región para blindarse ante shocks externos sin renunciar a la integración comercial. Para las economías emergentes, el reto será aprovechar ventanas de oportunidad como la de India sin quedar atrapadas en medio del pulso entre las grandes potencias.
Fuentes: Naciones Unidas (World Economic Situation and Prospects 2026), Foro Económico Mundial (Global Risks Report 2026), Banco Mundial.
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